¡Tenemos que hablar!. Miedos y carencias en nuestra comunicación.

dibujo de dos cabezas humanas cara a cara

¡Tenemos que hablar cariño!

Entra en mi despacho que tenemos que hablar.

¿Podemos quedar al terminar la jornada? Tenemos que hablar.

Si recuerdas la última vez que una persona te dijo esas palabras, seguro que recuerdas la incomodidad e inquietud que te produjeron.

Algo un poco curioso si pensamos en que las personas pasamos el día hablando. ¿Qué tienen pues esas tres palabras para causar tal desasosiego?.

El hecho de mantener una conversación seria o delicada provoca en la mayoría de personas efectos disuasorios. A algunas incluso les aterroriza y paraliza. Las conversaciones de alto impacto requieren, entre otras cosas, capacidad de gestión emocional además de cierto nivel de habilidades comunicativas. Carecer de ello, las convierte en un momento que casi todo el mundo quiere evitar.

‘’Una buena conversación debe agotar el tema, no a sus interlocutores’’ (Winston Churchill).

La Comunicación sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del ser humano.

En mi opinión, la raíz de esta situación no es otra que el hecho de que no nos educan para expresarnos, desde la libertad y el respeto. Ni en casa, ni en la escuela. Ahí es donde empieza todo.

En más de una ocasión he comentado que en colegios e institutos debería ser obligatorio asistir a talleres de oratoria y debate. Hasta la fecha, esta actividad es voluntaria y se ofrece en pocos centros educativos, si bien es fácil encontrar formación privada para personas interesadas en mejorar sus habilidades comunicativas.

Somos muchas las personas que hemos tenido que adquirir esta habilidad siendo ya adultos. En mi caso, gracias al desarrollo y la superación personal (asistiendo a cursos). Y practicando siempre que ha surgido la situación, por supuesto. La mejor manera de desarrollar soft skills es practicando.

El déficit de habilidades comunicativas está más extendido de lo que puede parecer.

Podría decirse que las personas, hablan mucho, pero comunican poco.

Leí que los rumores, cotilleos y quejas, constituyen el 80% de las comunicaciones de una empresa. Conversar frente a la máquina de café no es lo mismo que decirle a un compañero que no está cumpliendo con su trabajo.

Escena del programa de humor Cámera Café

Eludir, postergar o actuar de forma precipitada o inconsciente, respecto a una conversación relevante, causa todo tipo de contratiempos y conflictos (ya sea en el ámbito laboral como en el personal). Una conversación relevante es aquella que, de no mantenerse, dará lugar a consecuencias negativas (es posible que si hay necesidad de hablar, las situaciones negativas ya estén en curso).

Empresas y organizaciones pueden favorecer la comunicación interna de múltiples maneras. Una de ellas es incorporar a su cultura corporativa las conversaciones de carrera. Right Management publicó un interesante informe sobre este tema.  Casualmente, justo hace varios días se publicó en el BOE la Ley 2/2023 de 20 de febrero que regula la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas  y de lucha contra la  corrupción..

Cómo mantener una conversación delicada.

No hay un guion o fórmula exacta a la hora de mantener conversaciones de alto impacto. Sí que hay ciertas pautas que facilitan el proceso, tanto antes como durante la conversación:

preparar tranquilamente qué vamos a decir, elegir el lugar y el momento más adecuado, ser honestos, hablar con claridad y precisión, estar atento a cómo nos vamos sintiendo, escuchar atentamente a la otra persona, no actuar desde lo emocional (permanecer centrados) …

Todos nos hemos enfrentado, mejor o peor, a alguna de estas situaciones:

tener que decir que no a una petición, dar un feedback u opinión negativa,  pedir disculpas, romper una relación o compromiso, mostrar desacuerdo, pedir algo que necesitamos y nos da vergüenza pedir, solicitar ayuda, enfrentar una amonestación, formular una queja …

Beneficios de adquirir habilidades comunicativas.

”Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo” dijo Ludwig Wittegenstein. Y es cierto. Tu limitación a la hora de comunicarte está limitando tu mundo, tus posibilidades, tu capacidad para lograr cambios, para crear nuevas realidades.

No me imagino a personas como Mandela, Gandhi o Luther King rehuyendo conversaciones importantes. Las personas con capacidad de liderazgo no lo hacen.

Es más, evitar conversar se ha hecho extensible al teléfono. Estudios variados muestran que la gente prefiere utilizar wasap a realizar una llamada (no sólo las generaciones más jóvenes). Coincido con Antonio Gutiérrez-Rubí cuando dice que »Estamos ante una comunicación cada vez más asíncrona, acelerada, breve, impaciente… Y muda.»

Párate un momento y pregúntate:

¿Cuándo fue la última vez que mantuviste una conversación relevante, tanto con las personas que más te importan como en el trabajo?.

Si tuvieras que valorar tu vida en base a las conversaciones relevantes que mantienes: ¿Qué puntuación le darías?.

’El lenguaje es el arma más poderosa. Si eres maestro del lenguaje eres maestro del mundo’’  (Laurent Binet).

Para terminar, me gustaría compartir una herramienta que considero muy eficaz a la hora de comunicarnos. También para no quedarte sin palabras durante una conversación delicada.

Aikido Verbal. Destreza comunicativa.

Se cuenta que durante una conferencia de Abraham Lincoln alguien gritó:

«‘¿Tengo que pagar un dólar para ver al hombre más feo de todo el país?». Lincoln contestó: «Me temo señor que pagó un dólar por un privilegio que yo tengo gratis».

El Aikido Verbal es una habilidad comunicativa que facilita desenvolverte en situaciones tensas, subidas de tono (o cansinas) y, ya puestos, con gracia y salero si se puede.

Cuánto mejor sepas expresarte y más habilidades de comunicación tengas, más eficaz serás poniéndolo en práctica.

Ante un ataque verbal o situaciones subidas de tono, se suele reaccionar de forma impulsiva y con cierta agresividad. Conviene aprender a encarar estas situaciones de forma inteligente. En estas situaciones lo relevante es conseguir calmar los ánimos más que solucionar el tema en cuestión. Acción y no reacción. Esta habilidad te permite gestionar el conflicto de forma positiva.

Sirve también para quitarte a alguien insistente (tirando a pesado) de encima.

Recuerdo un libro que leí que se titulaba ‘Cómo defenderse de los ataques verbales’ de Barbara Berckam. No estaba mal, aunque lo único que a mí me ha sido útil ha sido la práctica continua.  Mi consejo es que practiques siempre que puedas:

anota cada respuesta ocurrente que te encuentres; toma nota de ejemplos que te salgan al paso y prepara tus propias respuestas. Con práctica, acabarás siendo un experto-a  haciendo réplicas ingeniosas.

Por cierto:

¿Te ha pasado que después de haber finalizado una intervención hablando te has puesto a repasar mentalmente nuevos argumentos e ideas que te hubiera gustado decir. A veces días después. ¿Alguien te ha increpado y no se te ha ocurrido nada ingenioso que contestarle y va y al llegar a casa te ha venido a la mente lo que podrías haberle dicho?.

A esto se le llama «El ingenio de la escalera'(L’esprit de l’escalier).

Fueron los franceses, en el siglo XVIII, los que acuñaron la expresión para referirse a ese momento en el que se te ocurre algo que podrías haber dicho en una determinada situación justo cuando ya no puedes decirlo.

Aprender a pararle los pies a alguien de forma ingeniosa y salerosa es un arte

Hoy día, ser capaz de pasar del conflicto a la conversación es una valiosa habilidad en la que bien vale invertir.

Evita la conversación de aquellas personas cuya palabra, en vez de ser trabajo, es placer. Los grandes parlanchines suelen ser espíritus refinadamente egoístas, que buscan nuestro trato, para hacerse admirar y aplaudir. (S. Ramón y Cajal).

 

Como dice Guadalupe Nogués:

»Hace falta que seamos capaces de escuchar voces que no nos gustan. El momento de defender la libertad de expresión es ahora. Cuidarla es más fácil que recuperarla. Aprender a conversar mejor. A encontrar mejores maneras de estar en desacuerdo. Conversar no es esperar nuestro turno para hablar, tratando de imponer nuestras ideas por la fuerza o la insistencia. Es escuchar para entender al otro. Sin escucha no hay conversación».

 

Es necesario volver a recuperar la práctica de conversar, de mantener conversaciones relevantes, serias, de alto impacto, conversaciones que enriquecen, construyen, solucionan, permiten avanzar …

 

Pdta.:

Si estás interesado/a en mejorar tus habilidades de comunicación te recomiendo escuchar a Jordan Peterson . Es  Aikido Verbal 100% en acción.

Este psicólogo canadiense es un ejemplo del arquetipo del comunicador. Su elocuencia, capacidad para argumentar y dialogar y el temple que mantiene en sus entrevistas y conversaciones es ejemplar.

«Si pueden pensar, hablar y escribir correctamente serán verdaderamente letales: nada podrá interponerse en su camino» (Jordan Peterson).

 

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Para mí, la Comunicación es una herramienta indispensable para contribuir al cambio y desarrollo personal y socio-económico. Es el recurso estratégico más importante de cualquier organización e incluso de una persona.
Firme defensora de la importancia de mantener relaciones positivas en todos los ámbitos.
Seguidora del Triple Filtro de Sócrates a la hora de comunicar-me.
Puedes leer más sobre lo que escribo en

mi blog de empresa
Comunicar EsLoMio

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