Hay conversaciones que fluyen… y otras que se estancan o entran en bucle. La diferencia, la mayoría de veces, no está en lo que decimos, sino en cómo lo decimos.
Piénsalo: ¿Cuántas veces una buena idea se apaga con un “sí, pero…”? Esa sola palabra, pero, tiene el poder de cortar el hilo, de desmotivar, de convertir una posibilidad en una confrontación.
Afortunadamente, existen formas de mantener viva la conexión, de construir sobre lo que el otro propone. Una de ellas es la técnica »llevar la conversación al SÍ».
De la improvisación teatral a la comunicación profesional
La regla del “Sí, y además…” nació en el mundo de la improvisación teatral. Allí, los actores aprenden que negar la propuesta del compañero mata la escena. Aceptar (“sí”) y añadir (“y además”) mantiene la historia viva.
Aplicado a la vida profesional, a una reunión, una entrevista o una negociación, el principio es el mismo: 👉 Aceptar la idea del otro no significa coincidir plenamente con ella, sino construir sobre ella.
Cuando alguien siente que lo escuchas, que validas su aportación, se mantiene receptivo. Y ese pequeño cambio en el tono de la conversación abre la puerta a algo poderoso: el entendimiento y la colaboración.
El poder del “Sí, y además…”
Practicar esta técnica no es decir que sí a todo. Es reconocer lo que el otro aporta antes de incorporar tu visión, tus matices o tus límites.
Ejemplos sencillos:
- “Sí, me parece interesante, y además podríamos explorar también esta otra opción.”
- “Sí, entiendo tu punto, y también creo que podríamos considerar los riesgos antes de decidir.”
- “Sí, podría servir, y además podríamos aprovecharlo para mejorar X.”
Esas tres palabras obran magia: la conversación sigue, las ideas crecen, y el clima cambia.
Variantes:
- “Sí, y además…”La regla es aceptar la premisa que propone tu interlocutor (el “sí”) y luego construir sobre ella (el “y además…”).
- Técnica del “Sí con matiz / con condición”: no significa que todo lo que dice el otro deba aceptarse sin cuestionamiento, sino que se le da espacio, reconocimiento y luego se introduce tu aporte o condición (por ejemplo, “Sí, y también podríamos considerar…”).
- La escalera del “Sí” : técnica de persuasión en ventas o negociación que consiste en lograr pequeños compromisos (pequeñas afirmaciones) para conducir gradualmente al interlocutor hacia un “sí” mayor.
En vez de debatir, co-crear
El “Sí, y además…” transforma las conversaciones porque invita a co-crear, no a competir. Cuando sustituimos el “sí, pero” por un “sí, y además”, dejamos de defender posturas para empezar a buscar soluciones conjuntamente.
Esta mentalidad o actitud, puede cambiar el clima de un equipo, mejorar la relación con un cliente o incluso transformar un conflicto en una oportunidad.
Como dice la coach ejecutiva Padraig O’Sullivan, “el liderazgo comienza cuando uno deja de tener la razón y empieza a construir razón con los demás”
Aprender a llevar las conversaciones al SÍ
Practicar esta técnica requiere motivación, voluntad y práctica. Supone escuchar de verdad (presencia y empatía), eliminar el impulso de corregir, y elegir conscientemente respuestas que generen apertura.
Y no se trata solo de hablar mejor. Se trata de pensar distinto: de cambiar la intención (el para qué) con la que entramos en una conversación.
En un entorno profesional donde todo va deprisa y las ideas chocan, saber mantener el diálogo en el terreno del sí es una habilidad invaluable. Te convierte en alguien con quien la gente quiere hablar, trabajar y aportar.
Límites, riesgos y matices importantes
Para utilizar adecuadamente esta habilidad, conviene tener claros algunos matices:
- Decir “sí” no implica que aceptes todo sin filtro. Puedes incorporar condiciones, aclaraciones o matices. Por ejemplo: “Sí, me gusta esa idea, y me gustaría que consideremos X antes de implementarla.”
- No debes prometer en exceso. Un buen “sí + y” no compromete lo que no puedes cumplir. Se precisa honestidad al construir lo que sigue.
- En ciertos contextos (cuando la otra persona propone cosas poco realistas, éticamente dudosas o conflictivas), la técnica no excusa la necesidad de replantear límites — solo cambia la forma de hacerlo.
- No sustituye otras habilidades de comunicación esenciales: escucha activa, preguntar, reformular, gestionar conflictos, dar feedback.
- Se percibirá como forzado y no funcionará, si usas “sí” mecánicamente, sin escuchar realmente lo que te han dicho.
Para ir concluyendo:
La próxima vez que alguien te proponga algo, antes de responder, haz una pausa. Evita el “sí, pero”. Busca tu “sí, y además…”.
Notarás la diferencia: la conversación se volverá más fluida, más inteligente, más humana.
Porque para comunicar bien es necesario conectar con la otra persona. Y el “Sí” es siempre el mejor punto de partida.
Pd: La comedia ‘Dí que SÍ’ de Jim Carrey, además de hacerte pasar un buen rato, quizás te sirva de motivación (al menos, viene que ni al pelo para acompañar este tema)
