Antes de nada quiero dejar claro que considero importante no sacar las cosas de contexto. Estas reglas están desarrolladas en un libro escrito por Jordan Peterson titulado ’12 reglas para vivir: Un antídoto al caos’.
También quiero aclarar que no es su manera de pensar (sus creencias o ideología) lo que llama mi atención de este profesional sino su habilidad para comunicar: es un excelente conversador y orador. Ver una entrevista, charla o debate suyo es muy inspirador y didáctico.
Y es cuando has visto muchas de ellas que eres capaz de comprender que muchos de los que lo critican y atacan lo hacen por utilizar las palabras que dice fuera de contexto. Pero a lo que vamos.
Estas son las 12 reglas en cuestión, de las cuales, la que más me interesa es la nº10.
»12 reglas para vivir bien, según Jordan Peterson»
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Enderézate y mantén los hombros hacia atrás.
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Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti.
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Hazte amigo de personas que quieren lo mejor para ti.
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Compárate con quien eras ayer, no con la persona inútil que eres hoy.
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No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes.
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Antes de criticar tu vida, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden.
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Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga.
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Di la verdad. O, al menos, no mientas.
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Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes.
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A la hora de hablar, exprésate con precisión.
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Deja a tus hijos solos cuando monten en monopatín.
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Si te encuentras a un gato por la calle, acarícialo.
Peterson dice que hacemos la Vida más compleja debido a la falta de precisión. Cuando nos enfrentamos a un problema, lo primero para resolverlo es poder describirlo y con cuanta mayor precisión lo hagamos mejor. En cuanto nombras y describes una situación ya puedes comenzar a resolverla. El lenguaje ordena el caos. Si es una situación que te atemoriza, detallarla con precisión ayuda a que el miedo merme. Lo que no se puede nombrar, aquello de lo que no se habla, provoca más miedo y dificulta enfrentarlo.
Lo que comenta Peterson en el vídeo que he indexado sobre la regla nº10 sobre poner nombre a las cosas, nombrarlas, es realmente revelador.
Uno de los mensajes más impactantes de la novela ‘La historia interminable’ es el de que aquello de lo que no se habla, desaparece. El poder de la palabra, hablada y escrita, para crear la realidad es un tema apasionante.
En algunas tribus ancestrales, cuando se quería hacer el vacío a algún miembro por haber cometido algún acto reprochable o perjudicial contra otro miembro o contra la comunidad, se le sentenciaba a que nadie volviera jamás a pronunciar su nombre y se le ignoraba.
Esto era muy temido ya que significaba dejar de existir.
No hay manera más eficaz de ocultar, invisibilizar e incluso negar la existencia de algo o alguien que no nombrarlo jamás (y no pensarlo).
Y si a alguien no le queda claro que es hablar con precisión, comparto un sencillo ejemplo para ilustrar:

Lo que decimos y cómo lo decimos refleja en cierta forma la vida que llevamos. Un lenguaje pobre y mediocre suele ser reflejo de una vida pobre y mediocre.
”Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo” (Ludwig Wittegenstein)
Pdta: si has leído la novela o visto la película ‘El dador de recuerdos’ (si no es así, te la recomiendo) el título del artículo te la habrá recordado. En la Comunidad en la que vive el joven protagonista se educa y se premia a niños y jóvenes en el uso de un lenguaje muy preciso. Se han eliminado palabras que denotan conceptos, cualidades, sentimientos, etc. que se querían erradicar de la sociedad.
Cuando un niño/joven utiliza una palabra ‘poco apropiada’ según las normas establecidas en La Comunidad se le dice ‘precisión en el lenguaje’ para que se exprese de otra forma.
Por ejemplo, la palabra AMOR. Cuando durante una cena, el protagonista pregunta a sus ‘padres’ (educadores) «¿Sentís amor por mí?» su madre le responde «¡Precisión del lenguaje, por favor!» «Has usado una palabra muy generalizada, tan vacía de contenido que ya casi no se usa. Podrías preguntar ‘¿Estáis a gusto conmigo?’ O ¿Estáis orgullosos de lo que hago?’ ¿Comprendes por qué es insatisfactorio usar una palabra como ‘amor’?”