Qué se sentirá al dirigir una orquesta sinfónica

mujer dirigiendo una orquesta sinfónica

 

El apasionante mundo de la dirección de orquestas

✅  Hace un tiempo, me di cuenta que cuando escuchaba ‘El Mesías de Händel’ (o El Verano de Vivaldi y otras similares)  movía las manos y los brazos. Como si de un acto reflejo se tratase. Al momento me vino a la mente la película ‘The Conductor’ la serie francesa ‘Philharmonia’ o Mozart in the Jungle. Y empecé a reflexionar sobre por qué siempre me había fijado tanto en los directores de orquesta (y digo ‘los’ porque hasta hace poco solo había hombres).

Siempre he imaginado que debe ser una experiencia apasionante.

✅ Esta profesión, practicada exclusivamente por hombres hasta hace poco, tiene sus orígenes en el maestro de capilla o Kapellmeister de la Edad Media, aunque se considera a Hans von Bülow como el primero, tal y como hoy día entendemos esta figura. Héctor Berlioz fue el primero en establecer la teoría de cómo debía trabajar un director.

✅ El primer director negro de una orquesta sinfónica fue Henry Lewis en 1960 y la primera mujer Verónica Dudarova quien estuvo casi 30 años al frente de la Orquesta Estatal Sinfónica de Moscú (entre 1960 y 1989). La primera orquesta filarmónica compuesta solo por mujeres la creó Antonia Brico en 1933.

Aquí podéis ver a Inma Shara, hace varios años, cuando era una de las 5 mujeres directoras que había en todo el mundo.

Pero, ¿Qué hace exactamente cuando mueve sus manos con tanta entrega un director de orquesta? ¿Nunca os lo habéis preguntado?

✅ Pues básicamente lograr que todos esos instrumentos/personas (más de 100 en algunas ocasiones) funcionen al unísono manteniendo cada uno el ritmo, la velocidad, el volumen, etc. que le toca en cada pieza. ¡Ahí queda la cosa! Hablamos de 66 instrumentos de cuerda, 15 de madera, 12 de metal y 10 de percusión (aproximadamente).

✅ Los griegos llamaban quironomía al arte de expresarse con las manos. Del griego (XEIROS) = Mano y (NOMOS) = Ley, es decir, “ley de las manos”. Sin duda alguna, esta profesión ha explorado esta disciplina en profundidad.

✔️ El/La director/a de orquesta se sitúa en una tarima (peana) por encima del resto de músicos para que puedan verle bien todos. Sus movimientos de brazos son tan ‘amplios’ para que cualquier músico pueda verlos teniendo en cuenta que le miran de reojo mientras siguen su partitura. En la mano derecha lleva la batuta con la que va marcando el tempo, el ritmo del compás y la velocidad. A veces, mueve tan rápido las manos que si no eres músico se te pasan inadvertidos.

✔️ Con la mano izquierda va marcando las entradas de cada grupo de instrumentos o solistas. Utiliza todo el cuerpo y las dos manos a la vez para indicar la intensidad de la obra. Es decir, abrirá muchos los brazos para pedir a los músicos que toquen más fuerte y llegará incluso a utilizar gestos de la cara para conseguir que los intérpretes capten sus indicaciones.

✔️ Un director de orquesta cuida mucho su postura corporal ya que puede resultar agotador dirigir un concierto o ensayar durante horas. Sus pies han de estar alineados con sus brazos y bien ‘falcados’ a la peana si no quiere sufrir una caída o dolores musculares.

¿Por qué se les llama Maestros?

✔️ Porque su trabajo requiere poseer una larga carrera y un profundo conocimiento de música. Es el que más sabe de cada obra que se interpreta ya que mientras cada músico se aprende ‘su parte’ él o ella ha de conocer la obra al completo y conocer la parte que corresponde a cada instrumento integrada en el todo. Cada vez que un director va a dirigir una obra por primera vez invierte horas y horas de trabajo para analizar cada detalle y planificar las directrices que se habrán de seguir.

✔️ Más allá de las notas musicales, el director de orquesta ha de dar vida en su cabeza a la obra, sentir qué quiso plasmar en ella el compositor para poder así hacerla suya y poder después indicar a los miembros de la orquesta qué hacer y, sobre todo, cómo proceder.  Pensad por un momento dónde radica sino la diferencia cuando escucháis la misma obra dirigida por un director u otro. Un músico podrá interpretar 100 veces la misma pieza pero nunca será igual si el director de orquesta cambia.

✔️ Aparte de la cuestión puramente musical (ensayos, programación, elección de obras, etc.) un director se encarga de todos los aspectos concernientes a la orquesta de la que está a cargo incluidas las relaciones interpersonales de todos los componentes. Si hay conflictos o relaciones negativas entre sus miembros el conjunto se verá afectado.

Para concluir, y tras todo lo comentado, queda claro que el director de orquesta es el profesional de la música más completo.

Dicen que el más grandioso y famoso de la historia es Von Karajan, pero ya se sabe como son estas cosas. Para gustos los colores. Inolvidable eso sí su estilo, cuando se subía al podio y cerraba los ojos para leer la partitura en su mente.

Por cierto, los motivos por los que no había mujeres directoras hasta hace relativamente poco ya os los podéis imaginar aunque algunas de las razones argumentadas eran irrisorias como que no quedaría bien que una mujer hiciera los característicos movimientos que se realizan.

Y si os preguntáis si todas las orquestas sinfónicas tienen director-a, la respuesta es no: algunas como la Orquesta Dissonances, no tiene.

 

 

Zubin Mehta, otro de los grandes de nuestro tiempo, estuvo a cargo del Palau de les Arts de Valencia hasta 2014.

 

Broche de Oro

Y ahora algunas anécdotas

Como ya imaginaréis la figura del director de orquesta está llena de clichés y ‘leyendas’ si bien es cierto que la vida de algunos de ellos, muy famosos, resulta pelín extravagante (Sergiu Celibidache, Gustav Mahler, Karajan, Arturo Toscanini, Eduardo Mata o Carlos Kleiber entre otros). Por ejemplo:

Se dice que, Jean Baptiste Lully (1632-1687), compositor de la Corte Francesa, dirigía la orquesta marcando el compás en el suelo con un pesado bastón. Un día se golpeó el pie derecho y se hizo una herida de la cual murió finalmente de gangrena. Por ese motivo, el bastón fue reemplazado por algo más ligero que acabó siendo la batuta.

Thomas Beecham tenía una lengua viperina al parecer. Una de sus memorables frases, dirigida a los contrabajos de una orquesta que dirigió fue: ‘La última vez que oí un ruido semejante, fue cuando mi esposa decidió cambiar los muebles de sitio’.

Corre por ahí la historia de que Herbert Von Karajan subió a un taxi una vez y cuando el taxista le pidió una dirección, Karajan respondió: “no importa, me quieren en todas partes”.

Al final de un aburrido ensayo, en una ocasión, Toscanini dijo a sus músicos: ‘Después de morir me reencarnaré como portero de un burdel y no dejaré entrar a uno solo de ustedes’.

A Kleiber le gustaba llevar a cabo alrededor de treinta ensayos antes de cada concierto (lo habitual son 4-5). Además, era muy poético y pedía a los intérpretes que visualizaran colores, texturas, sabores, caricias …

La Orquesta Filarmónica de Viena y su Concierto de Año Nuevo quizá sean los más famosos del mundo (se emite en 100 países y lo ven unos 1000 millones de personas). Pues bien, en 1933 pasó de tener un director a tener varios directores invitados en cada temporada. Es una orquesta independiente artística, organizativa y financiéramente.

Un dato curioso:

más de 7500 músicos tocaron en Frankfurt en julio de 2016 para batir el record mundial: ahí tenemos a la Orquesta Sinfónica más grande de la historia. La dirigió Wolf Kerschek y debió ser una experiencia apoteósica.

 

Y como no podía ser de otra manera citaré de pasada alguna película donde un director de orquesta sea protagonista (por algo me encanta el cine) :

Tierra de ángeles El concierto (2009) El caso Furtwängler (2001) El Director de Orquesta (1980) La cara oculta (2011)

 

 

Para mí, la Comunicación es una herramienta indispensable para contribuir al cambio y desarrollo personal y socio-económico. Es el recurso estratégico más importante de cualquier organización e incluso de una persona.
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